Artículos
Nº15 “¡A la escuela no se viene a jugar, se viene a estudiar!”
Nº14 Violencia en el ámbito escolar II
Nº 12 ¿Qué juego le pedirías a los Reyes para el 2008?
Nº 11 Los juegos temáticos son adaptables
Nº 10 Juego e ideología.
Libertad y dominación
Nº 9 El juego de la muerte
Nº 8 El juego en grupos de mujeres
Nº 7 Violencia en el ámbito escolar
Nº 6 Los obtáculos que enfrenta el juego... y el juego de superar obstáculos
Nº 5 Facilitador de Educación Popular e Intervención Social
Nº 4 El Antijuego
Nº 3 El juego como facilitador del tratamiento en situación de hemodiálisis
Nº 2 Juguemos con la teoría
Nº 1 Es tiempo de jugar
Artículo 14
Violencia en el ámbito escolar II
En el año 2006, Tiempo de Juego ha realizado un artículo sobre Violencia en el ámbito escolar que transcribiremos al finalizar este nuevo mensaje.
En estos días no es para nada original la realización de un artículo sobre la violencia que se desarrolla en el ámbito escolar. Desde Tiempo de Juego nos adscribiremos a esta falta de originalidad, ofreciendo nuestra postura al respecto que, por supuesto será orientada por la disciplina lúdica.
Tiempo de Juego nace en 1985 en el Partido de La Matanza (provincia de Buenos Aires) por la motivación de trabajadores sociales y en función de intervenir en problemáticas de variada índole, dentro de las cuales estaba y está la violencia en el ámbito escolar. Si, ya en ese año era común en muchas escuelas, el problema de la violencia: Violencia entre estudiantes, entre estos y docentes. Padres contra docentes y viceversa, padres contra sus propios hijos. Vecindario contra docentes y directivos. Docentes entre ellos. Vecindario contra los niños, etc.
En estos días hemos escuchado muchos diagnósticos (por cierto muy buenos) y como de costumbre, muy pocas propuestas de intervención sobre este grave problema.
Se dice que la violencia escolar surge de la familia. Falta de comunicación entre padres e hijos, pobreza económica, desintegración familiar, violencia en el ámbito conviviente, alcoholismo, adicciones, etc. También se dice que la falta de trabajo digno en los adultos, el trabajo infantil, el trabajo de ambos padres fuera de la casa en la mayor parte del día, etc., lesiona gravemente la relación familiar , lo que implica en muchos casos reacciones violentas por parte de los niños. El doble o triples cargo que asumen los docentes, hace que estos no tengan las posibilidades de trabajar armoniosamente, capacitarse, descansar, lo que implica en muchos casos una relación poco adecuada con los estudiantes y con sus pares. .
El contexto ecológico de muchas zonas descuidadas u olvidadas por Estado, es también factor creador de violencia. El barro intransitable luego de la lluvia, el polvo “talcoso” del verano que todo lo ensucia dentro y fuera de la casa, la cercanía a arroyos contaminados, la falta de agua potable y de cloacas, el daño ambiental producido por los basurales y “cinturones ecológicos” que producen gravísimas enfermedades en niños y adultos, la situación de colapso en los centros sanitarios, la situación de calles de miles de niños y jóvenes, las comunicaciones mediáticas y masivas que enaltecen a la violencia, los juegos digitalizados con imágenes extremadamente agresivas, los juguetes industrializados con contenido violento, la corrupción en todos sus niveles y estamentos y la consecuente falta de un modelo de autoridad saludable, son factores que articulados, produce violencia reprimida o expresa en la mayor parte de la población.
La llegada con facilidad a diversas drogas y bebidas alcohólicas por parte de niños y jóvenes, el consumismo, el conflicto con la ley penal, el acceso a las armas, los modelos artísticos que emiten mensajes e ideologías tendientes a la discriminación u otro tipo de violencias, son otros elementos que conjugados con los dichos, agravan aun más este sombrío panorama. Seguramente el lector aportará otros factores creadores de violencia,. ¡Hágalo por favor!
¿Cómo puede ser posible que en este contexto no se produzcan hechos de violencia en general y en el ámbito escolar en particular? ¿ Cómo los niños y jóvenes no van a estar influidos por esta “avalancha” de estímulos tan poco saludables . ¿Cómo nos va a sorprender entonces, estos “estallidos” de violencia en el ámbito escolar, los que son más frecuentes que lo que los medios comunican?
Hay mucha gente y organizaciones preocupadas y ocupadas en intervenir reparatoriamente sobre alguno de estos factores productores de violencia, lo que da una gran satisfacción. Vemos que la mayor parte de la gente vive dentro de un encuadre ético saludable y “no le hace mal a nadie”. Posiblemente los que hacen “el mal” son pocos (personas y organizaciones) pero con un poder enorme de destrucción.
Hemos escuchado en estos días, a muchos especialistas (psicólogos, sociólogos, educadores, políticos, etc) que es el diálogo, es decir, la palabra, la gran herramienta que debe ser establecida para no ingresar en el reinado de la violencia. Conversar, reflexionar, discutir críticamente, es lo que se propone para evitar el golpe, el insulto, la burla, el grito, la expulsión, etc. Los especialistas acuerdan también en la necesidad preventiva y pedagógica que diversas acciones podrían producir, en la medida de realizarse sistemáticamente en los ámbitos escolares y en momentos convencionales de los mismos. No esperando la crisis de violencia, sino incluyendo una pedagogía de la paz, el diálogo, la resolución pacífica de conflictos, la mediación, etc. como recursos escolares de producción de una convivencia armoniosa y, teniendo en cuenta que siempre el conflicto, es natural que aparezca en toda organización y personas en lo individual.
Los especialistas, muy seguros de lo que dicen, reconocen que los factores productores de violencia, son enormemente superiores a las medidas nombradas en el párrafo anterior. También manifiestan que por lo general se trabaja sobre la crisis instalada, muy difícil ya de revertir, y que se traduce en sanciones disciplinarias que implican expulsiones y derivaciones del mismo problema a otro lado sin tratamiento alguno.
Dentro de este contexto lleno de indicadores de violencia , de diagnósticos y, muy pocas propuestas, no nos llama la atención la inexistencia de alternativas lúdicas de intervención socioeducativa y reparadora con relación al problema de la violencia en el ámbito escolar.
Tiempo de Juego, desde hace varios años, pone en práctica alternativas lúdicas que facilitan en las escuelas, el tratamiento de la violencia en su seno.
El juego, es un medio fabuloso para expresarse con relación cuestiones que por su gravedad, producen inhibición, miedo, rechazo, etc., para ser comunicadas. El juego es una forma de intervención divertida, pedagógica y reparadora , sin faltar el respeto a las personas afectadas por este y otros problemas.
Pero el juego no tiene una política pública que lo promocione y ubique en el lugar obligado que debe tener en todo ámbito educativo. El juego padece de una persecución cultural grave , que lo incluye dentro de lo accesorio, inútil, vergonzante, razones estas que sumadas a la falta de capacitación que en general se tiene sobre la disciplina lúdica, hace que el juego sistemáticamente diseñado y aplicado, sea casi inexistente en los ámbitos educativos.
Resulta más agradable y sencillo , intervenir pedagógica y/o reparatoriamente en la escuela con juegos dirigidos a las cuestiones de la violencia, la sexualidad, las adicciones y otros problemas graves que, los niños y la comunidad toda afronta y que implican muchas veces silencio, es decir falta de palabra, es decir potencial instalación del daño y expresión en forma posiblemente violenta a raíz del problema no tratado.
No podemos tomar al juego como el elemento que revierte mágicamente estos graves problemas. No podemos delirar al respecto sumidos en la desesperación de conflictivas estructurales que, solo se revierten con políticas públicas realizadas por gente que sepa realmente del problema y aplicada con idoneidad por técnicos especializados. No va a ser con parches o alternativas espasmódicas y que mueren al corto plazo, como se deben enfrentar estos problemas. La disciplina lúdica debería ser otro más a tener seriamente en cuenta para un plan general avalado por una política pública “fuerte”, comprometida en el tiempo y promocionada en la comunidad toda.
A continuación reiteraremos el artículo N° 7 que Tiempo de Juego ha realizado en el año 2006 y describimos secuencias lúdicas socio pedagógicas que, aplicamos en muy pocas escuelas que se adscriben seria y sistemáticamente a nuestra propuesta. Con el pasaje del tiempo, es posible comprobar cambios favorables a una relación más pacífica en los grupos escolares intervenidos, teniendo en cuenta que este tipo de proyecto, no debe ser dirigido solo a los estudiantes, sino y dentro de las posibilidades de cada caso a, los padres, docentes y comunidad circundante a las escuelas.
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